Tipografía d.C. una conversación con Paco Calles
Diseño | Entrevista por Erick Palomeque · 24.09.2026
Francisco Calles es uno de los diseñadores más influyentes en la enseñanza y difusión de la tipografía en México. Diseñador gráfico egresado de la UNAM, cuenta con tres maestrías, una en Artes Visuales por la Academia de San Carlos de la UNAM, otra en Gestión del Diseño por la Universidad Intercontinental (UIC) y la tercera en Procesos del Diseño por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), su trayectoria ha dejado huella en múltiples generaciones de diseñadores.
Ha sido director, editor y articulista de la revista Tiypo (Type), coautor de los libros Ensayos sobre diseño, tipografía y lenguaje, ensayos sobre diseño tipográfico en México. Es además secretario y expresidente de la Asociación Mexicana de Escuelas de Diseño Gráfico (Encuadre), fundador de la Bienal Latinoamericana de Tipografía Tipos Latinos y director de Tipografilia Estudios y del Congreso Internacional de Tipografía en México. También es fundador de la Asociación Mexicana de Tipografía (AMT).
Calles también se destaca como asesor, consultor, conferencista, instructor, especialista en enseñanza y aprendizaje de la tipografía y el diseño gráfico. Su carrera, marcada por una pasión inagotable por el conocimiento y la docencia, lo ha llevado a definirse con una frase muy simbólica: «Diseñador de diseñadores.»
La vocación como punto de partida
Nos encontramos en una cantina del centro de Tlalpan. Entre el bullicio y el aroma ambiental, Paco recuerda sus inicios con serenidad y humor. Es el menor de cuatro hermanos de la familia Calles Trejo. Desde muy joven —dice— la escuela fue su lugar natural. Entró a la primaria a los cuatro años gracias al impulso de su madre y el gusto por aprender. Humberto Calles (su padre) tuvo distintos oficios, gustaba de realizar piezas interactivas como libro–objeto, también trabajó en una imprenta. Por otro lado, Manuel Calles (su tío) es reconocido por ilustrar durante muchos años la historieta policíaca mexicana El Pantera de Daniel Muñoz. Estos no fueron los únicos factores que le impulsaron para dedicarse al diseño. Sus hermanos mayores cursaban las carreras de Medicina, Administración y Contaduría respectivamente, la familia siempre apoyó su interés por el dibujo, fue así que pasó del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH Oriente) a la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) y formó parte de la decimotercera generación. Inicialmente creía que sería ilustrador.
Durante su formación universitaria en la ENAP (hoy FAD-UNAM), trabajaba mientras estudiaba. A menudo realizaba dibujos para sus compañeros, imitando diversas técnicas con precisión casi quirúrgica. «Eso me ayudaba a practicar mis trazos y gestualidad», comenta. «Siempre creí que el trabajo y el aprendizaje podían ir de la mano». Su acercamiento a la docencia surgió por fortuna. En 1991, mientras terminaba su tesis, su asesor Escalona lo invitó a impartir la materia de Caligrafía y Tipografía en la Universidad del Valle de México (UVM). «Tenía 22 años y era profesor de alumnos de mi misma edad, un reto personal aprender a hablar en público.» Desde entonces, nunca dejó el aula.
Su forma de ser e interés por el conocimiento lo motivaron para asistir a congresos, eventos, exposiciones, museos y todos aquellos lugares que le generaban una satisfacción de conocimiento, aquellos lugares que cubrieran su hambre de aprender. Poco a poco fue encontrándose con personas reconocidas.
El reconocimiento desde la enseñanza
—¿Cuándo notaste que empezabas a ser reconocido en el medio del diseño?
Más que buscar ser popular o aparecer en medios, fue por mis estudiantes y mis compañeros, ellos empezaron a ubicarme y recomendarme, como alguien de la misma edad que los motivaba a desenvolverse en el mundo del diseño, la docencia me dio visibilidad: enseñar diseño me hizo parte de una comunidad.
Las letras como huella cultural
A lo largo de su carrera, Calles ha recorrido gran parte de México al impartir talleres, conferencias y Safaris Tipográficos (recorridos urbanos donde analiza la presencia de la letra en el entorno público).
El diseñador nos explica que lo que realmente conoce en estas actividades es a las personas, aclara: «desde mi punto de vista como profesor sin afán de juzgar, diré que la educación del país es muy diferente, me parece que es más profunda (más completa), más especializada, menos anquilosada (que son puntos a favor de lo que digo del centro) y se extiende un radio de esas virtudes. La educación aquí en el centro se va diluyendo, y en ese sentido, hacia el sur se diluye mucho el objetivo, el perfil, el interés, el conocimiento. Y hacia el norte se diluye de lo que hay en el centro del país pero se alimenta con lo que sucede en el norte, más allá de las fronteras, si uno está en Tijuana, Ensenada, Monterrey y otros lugares incluso fronterizos pocos conocen lo que hay en el sur, o sea, en el centro del país y sus referencias son más hacia el norte. Cada región tiene su forma de entender las letras: en el norte se imprime más, en el sur se pinta más. Es un reflejo de las realidades económicas y culturales. En Monterrey, por ejemplo, abundan los letreros industriales; en Oaxaca o Chiapas, el rótulo manual sigue vivo.»
Para Calles, cada letra es una ventana a la cultura local. «La letra es una manifestación de la identidad. Antes de hacer un Safari Tipográfico me documento, recorro la zona, observo. Hablar de letras es hablar de historia, de materiales, de economía. Son testigos visuales del tiempo.»
Safari tipográfico: la calle como aula
Durante los Safaris Tipográficos, Paco invita a los asistentes a observar con atención por las calles aquellos espacios donde encontramos letras. «Cada diez metros me detengo a hablar del material, del estilo, del contexto. Las letras son el pretexto para conocer la cultura de un lugar. Antes de que existieran los rótulos digitales, las letras ya estaban ahí, vivas en el espacio público.»
«En el caso del Safari, lo he hecho en distintos lugares de lationamérica, entre ellos México y Colombia, pero en lugar de Bogotá la capital, en Cali, Medellín y Cartagena. Estas ciudades son distintas aún siendo de un mismo país. Cartagena físicamente me recuerda mucho a Campeche o a Veracruz, el sabor del Caribe, la alimentación, la indumentaria son parecidos, propiamente los aspectos culturales son similares entre otras regiones y el aspecto económico también, es decir, en el centro del país, en estas ciudades puerto se concentra la economía. Existe el rótulo, lo único en, que noté diferencia son los colores, estos son vibrantes sin lugar a dudas, más amarillo, más azul y más rojo, colores de la bandera. Hay una acentuación de colores que tienen que ver con el color de la indumentaria popular local pero sí se parece.
Alrededor de Buenos Aires también hay expresiones letragráficas que son distintas, se imprime, se graban, también hay rótulos, los mismos propietarios, dueños o encargados de las gomerías, para nosotros vulcanizadoras, se atreven a crear sobre la llanta. Hace algunos años tuve un intercambio en línea de una Universidad del sur de Brasil, el tema era letras vernáculas, entonces los estudiantes de aquí (México) conocieron la cultura, buscaron referentes de letreros carteles y desarrollaron un ejercicio, una especie de alfabeto y viceversa, a los de allá les informamos sobre lo que sucede aquí en la Ciudad de México y mostramos varias imágenes luego desarrollaron con eso varios letreros, algunas letras o palabras, sí hay algunas diferencias, pero se replican las coincidencias.»
—¿Cómo eliges los espacios para realizar los Safaris tipográficos? ¿Qué determina que sean buenos lugares para ver letras?
En primera instancia serían lugares que ya conozco, salimos a la calle y empezamos con la cámara fotográfica. Desde hace años retratamos como en un ejercicio escolar los arcos históricos, el mercado, los frutos, el letrero de oferta “$40 el kilo” por ejemplo, después de tener la cámara físicamente —una reflex de 35 mm se ha sustituido por una cámara digital y ahora por el teléfono— entonces uno como turista lo usa como en un Safari. Una ciudad pertenece a los lugares que ya he caminado, retratado, que ya conozco y también hago los Safaris relacionados con las ciudades que no conozco y que quiero conocer.
La práctica, explica, busca ampliar la noción de lo tipográfico: No se trata solo de formas digitales o fuentes descargables, sino de letras que viven en la calle, que evolucionan con las manos de quien las pinta o talla.
El valor del contexto
—¿Qué hace que una letra capte tu atención?
«Todo. Pero sobre todo su contexto, no me interesa solo la forma, sino cómo funciona en el entorno. Un menú con tres o más tipografías puede ser tan válido como una composición perfectamente uniforme, si el entorno lo justifica. ¿Por qué no podría haber más tipografías? ¿Por qué o para qué el número de fuentes está determinado por la situación? ¿Por el tema en particular del texto? ¿Por el entorno visual? no por estos dogmas. Hay que ver la letra como un fenómeno situado.»
El tipógrafo critica la reciente moda de los “rótulos mexicanos”: «Se les llama así, pero ¿Conocen algo que no sea mexicano? Las letras populares son parecidas en muchos lugares. Lo que cambia es el entorno y el valor que se les da. Hoy se fetichiza el rótulo en zonas de lujo, donde se usa como objeto exótico. Ahora uno puede irse a Polanco, donde se presenta un teléfono de alta gama o un automóvil híbrido y hay agencias que como está de moda, lo mejor para dar la bienvenida a las personas es invertir o presentar un letrero que diga “bienvenidos” con letras hechas con pincel y es a lo que se refieren ellos sobre fetiche, esa letra popular no tiene sentido o el sentido se lo otorga esta visión clasista como de contraste, pero no tiene mucho sentido, a lo mejor hay una Helvética que le va re–bien pero ahora lo que se está apreciando es ver a la persona ejecutando como algo extraordinario, porque nunca lo han visto y aprecian la técnica de la persona que está subida en un templete y que tiene una caja con pinceles, lo que se valora es la experiencia pero se olvida que su origen, es popular y funcional.
Por lo general, en mis viajes hago tres paradas, además del lugar al que voy como al Centro Cultural, a un escuela u otro, son el mercado, dónde se come más sabroso, la iglesia, no porque me interese la religión, me gusta ver las personas que entran y salen tanto por dentro como afuera y una cantina, parar escuchar, degustar, ver, oler y me gusta ver en todas esas situaciones las letras.»
Maestros, influencias y herencia docente
«La forma de presentar las clases y el uso de la información en el pizarrón. Me quedé maravillado en la primera clase y lo tuve unos tres años, Miguel Ángel Aguilera, aprecio al máximo la diacrisis[1] que hacía con un simple gis modificando el tamaño y las proporciones de la letra y apoyándose con distintos gises de colores, eso en relación a la letra.
En cuestión de la exactitud del dibujo, Jaime Reséndiz, yo retomé esa exactitud en la práctica y luego la llevé a mis primeros pasos como profesor: distribuir la información, jerarquizarla e ilustrar con ejemplos la letra, y el grupo que estaba presente, a partir del dibujo, hacer más clara la explicación, siempre ilustro mis clases, los pizarrones son muy particulares en cuestión de la gráfica que acompaña la clase.
Ya en cuestión de contenidos les voy a llamar profesores aunque no estrictamente fueron mis profesores, Román Esqueda, fue como llevar una linterna a un espacio oscuro, fue mi profesor en posgrado y con Román esta caja negra (de la creatividad) se convirtió en una esfera transparente, porque a partir con su experiencia y conocimiento desde fuera del diseño, aclaró muchas posturas, prejuicios y formas de actuar de los diseñadores. Otro que ha sido mi profesor, aunque también hemos sido compañeros de trabajo es Antonio Rivera, él es pedagogo, fue como mi coach, para orientar la forma de enseñar en mis clases y él me dijo la frase: lo más fácil no es enseñar, lo más difícil es hacer que los otros aprendan.
Y un tercero es alguien que aunque fue mi alumno, también mi adjunto y fuimos compañeros, me dejó ver que el diseño no siempre es tan cuadrado, no siempre es tan recto, sino también el valor humano que da la mano y es Enrique Ollervides.»
De alumno a maestro
Calles también guarda un profundo aprecio por sus estudiantes Jessica Álamo, Raúl Plancarte y Cristóbal Henestrosa. «Hay proyectos que me siguen asombrando: el trabajo de Antonio Mejía Lechuga, las exploraciones de Mónica Munguía, la investigación de Miguel Reyes, la familia tipográfica Cosmos Deco de Edgar Capula. Cada uno descubrió algo propio que trasciende el aula.»
«No tengo buena memoria conforme más pasa el tiempo… Hace muchos años en un curso de logotipografía donde se diseña letras y la palabras, vi a un diseñador ya con experiencia que también sospechaba que se podía diseñar letras. Entonces en una jornada de diez horas él modificó las letras de manera espectacular con una intención determinada, tomó una palabra que estaba compuesta en Tesis (creo) y en unas dos, tres horas modificó unos rasgos e hizo otra cosa completamente diferente, entonces yo lo invité a un curso y también a una maestría. Él decía que no tenía mucho tiempo y además no tenía la posibilidad ya que se sentía grande, ¡pero la verdad es que no!, en un periodo de 5 años su trabajo fue espectacular, ya lleva más de cinco años, él es Antonio Mejía Lechuga. Toño siente que lleva poco tiempo en este ámbito de la tipografía pero ha hecho un montonal de cosas y no sabía que él tenía esa habilidad o ese interés, estaba más en marca logotipo, bases editoriales, pero luego se dio cuenta de que lo que realmente podía explotar mejor, es algo que le vino después y en su caso me parece espectacular.
Mónica Munguía fue mi alumna en la carrera hace muchos años, ella dibujaba muy bien y yo vi su habilidad, considerando mi experiencia en el dibujo y que la letra sin sangre entra para algunos, cuando tenemos la habilidad. La empecé a invitar a cursos con bases de tipografía, primero en curso, luego en taller, luego en diplomado, y posteriormente en la maestría, entonces la mirada es más lejana. Tengo una hipótesis de ver ciertas capacidades, habilidades o intereses y acercarles las bases (acercar el plato para que degusten). Y me parece que el trabajo de Mónica es espectacular.
Miguel Reyes quién también fue mi alumno hace algunos años y que con mucho interés viajaba de una ciudad a otra para tomar clases los fines de semana, parecía que le iba a servir en el futuro por la calidad de reflexión que hacía en torno a la letra, en la presentación de los trabajos de investigación. Lo que hice (como en muchas ocasiones) fue tenerlo como invitado, un español (tipógrafo) vio lo mismo y luego viajó con el español y consiguió una beca. El trabajo de Miguel también es espectacular.
Proyectos como el de Cosmos Deco, es una tipografía que salió del diplomado, son las letras que están en un sketch en un dibujo arquitectónico y acompañan las notas, es una familia de seis variables, distintos pesos de art deco, la verdad me gustaría ver más de Edgar Capula.
Un joven de la generación anterior de Guatemala que hizo unas romanas maravillosas. Hay unos cuatro o seis proyectos que sí tienen una calidad espectacular porque la forma en cómo desarrollaron el proyecto, tiene mucho que dar.»
Un legado en movimiento
—¿Cómo te gustaría ser recordado?
«Más que recordado, presente. Lo importante es que el trabajo siga generando comunidad con especial interés en la tipografía. Antes no existía un entorno tipográfico tan sólido en México. Si hoy se habla de la tipografía nacional, es porque hay muchas manos trabajando en conjunto.»
Y sonríe antes de concluir: «Quizá haya un antes y un después de Calles… un A.C. y un D.C. Pero más que inmortalizarse, lo importante es dejar una semilla. Diseñar diseñadores, ése es el verdadero legado.
FUENTES:
- Diseño, Tipografía y Educación con Paco Calles realizada por Sandra Altamirano para el canal de Youtube Hola! Todo es diseño: https://www.youtube.com/watch? v=Op7tlL5gnN8
- Paco Calles I Episodio 8 I Vol. 1 entrevistado por Enrique Bolsarde para el canal Todos Somos Diseño: https://www.youtube.com/watch? v=DykBOGNmXfs&list=PLkBD0Md_ABrsUqJb3QCQI5QJ8RAar31SA&index=9
- Conoce a Paco Calles entrevista realizada por Gloria Martha Hernández García (de quien fue alumno) como una de las actividades de Punto D*: https://farolito.me/articulos/ diseno/disenadora-de-letras-texto-curatorial/
- Punto D, evento llevado a cabo en redes sociales y que consiste en realizar entrevistas a diseñadores y artistas mexicanos contemporáneos. Punto D es continuación del evento llamado Visualmente Mexicano https://www.facebook.com/VisualmenteMexicano
[1] Diacrisis: un recurso empleado para destacar o distinguir unos elementos de otros. Esta voz está relacionada con el adjetivo diacrítico, que significa ‘que sirve para distinguir’ (DUE), y más específicamente, según el DRAE, ‘que sirve para dar a una letra o a una palabra algún valor distintivo’, como por ejemplo cuando se habla de tilde diacrítica.
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